Introducción
 

 

El acordeón es un instrumento musical de viento.

Está compuesto de un fuelle situado en el centro, unido a dos bastidores situados en los laterales. Éstos últimos poseen los pulsadores de las notas.

En el bastidor derecho puede haber un pequeño teclado (acordeón piano) o un conjunto de botones (acordeón cromático). En ambos casos son notas de carácter agudo. En el bastidor izquierdo se encuentran unas filas de botones, que proporcionan sonidos de carácter grave. Su objetivo es acompañar a la melodía, tocada en la mayoría de los casos en las notas del bastidor derecho.

Su mecanismo es muy sencillo: el antebrazo izquierdo del acordeonista acciona el fuelle y así entran en vibración unas lengüetas metálicas libres que dan lugar al sonido. Cada nota dispone de dos lengüetas de igual afinación: una de ellas suena cuando se comprime el fuelle y la otra cuando se estira.

El instrumento se ajusta al cuerpo a través de unas correas, y así se permite dejar libres las manos del intérprete. Puede tocarse apoyando el instrumento sobre las rodillas o bien de pie.

Posee muchas ventajas respecto a otros instrumentos: su afinación es bastante estable, permite a un solo músico llevar la melodía y el acompañamiento y cantar si es preciso. Además, todos los delicados órganos sonoros están protegidos en el interior.

El acordeón ha estado y está muy vinculado al ámbito de la música popular. En la actualidad su repertorio no deja de ampliarse debido a los esfuerzos de quienes han sabido reconocer sus posibilidades, ya que permite una amplia gama expresiva. Se aumenta el conjunto de obras de carácter sinfónico.

Desde hace algunos años, su estudio forma parte de los estudios oficiales de los conservatorios.

 

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