El acordeón

 

ELOGIO SENTIMENTAL DEL ACORDEÓN

¿No habéis visto, algún domingo, al caer la tarde, en cualquier puertecillo abandonado del
Cantábrico, sobre la cubierta de un negro quechemarín, o en la borda de un patache, tres o cuatro hombres de
boina que escuchan inmóviles las notas que un grumete arranca de un viejo acordeón?[...]

¡Oh modestos acordeones! ¡Simpáticos acordeones![...]

Pío Baroja, Fantasías vascas