Historia en España
 


El acordeón posee una historia de más de 150 años en nuestro país. España no quedó indiferente ante la aparición de este nuevo instrumento en Europa.

Es en 1841 cuando, según distintas investigaciones, se realiza la primera fabricación de un acordeón en España, presentado por Juan Moreno (natural de Madrid) en la "Exposición pública de productos de la Industria Española". Era un acordeón de fabricación propia y premiado con una mención, pero que no igualaba a los que habían servido de modelo europeo.
Sin embargo, no tardaría su comercialización en los almacenes de música y a aparecer en los catálogos.

En 1859 la definición de acordeón ya aparece en el Diccionario Enciclopédico de la Música realizado por Carlos José Melcior:

"Es un instrumento de viento, que se toca abriendo y cerrando una cajita cuadrada, y que se le hace producir diferentes sonidos por medio de unas teclas. Tiene un sonido dulce y se puede tocar hasta sonatas de poca dificultad...es de reciente invención, y ha venido de Alemania"

En 1868 aparecen términos semejantes en el Diccionario Técnico, Histórico y Biográfico de la Música realizado por José Parada y Barreto.

Eran buenas opiniones realizadas por eruditos musicales.

Aparecen numerosos métodos de aprendizaje para distintos instrumentos. Antonio Romero y Andía (1815 -1886), músico militar y editor se encargará de publicarlos, y encarga a su amigo y socio Antonio López Almagro (1839 - 1907, profesor y compositor) un método de acordeón en 1876. Éste lo elabora en función de los recursos del instrumento (27 teclas, cada una producía dos sonidos) y en función de las personas que lo iban a tocar, que en su opinión no iban a ser unos virtuosos.

A partir de estas fechas cuenta con un gran número de aficionados y se había realizado una gran difusión.
Su expansión se realizó en el medio rural con manifestaciones folklóricas.

En 1894, el Diccionario Técnico de la Música realizado por Felipe Pedrell (1841 -1922, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando), incluye una descripción peyorativa del instrumento que se va a mantener hasta avanzado el siglo XX:

"Este instrumento portátil, de viento, consiste en dos pequeños fuelles de mano, a un lado de los cuales está adherida una tabla, que contiene distintas teclas o pistones. Estos pistones, al comprimirse, se abren ciertas válvulas.... Por esta descripción se comprenderá que el instrumento de que se trata no pasa de ser un juguete que el abuso ha convertido en incómodo..."


Y así, el piano se introdujo en el círculo de los instrumentos cultos, con gran aceptación por parte de la aristocracia (era caro, por aquella época 24.000 reales); mientras, el acordeón se incorpora al grupo de los instrumentos populares (según la opinión cualquiera podía tocarlo y era barato, 600 reales)

Sin embargo, en diferentes investigaciones podemos leer que el acordeón estuvo de moda entre las clases sociales más elevadas. En París se consideraba de buen gusto que en las reuniones de salón se mostrara a los invitados el novedoso instrumento y se interpretaran las melodías.

A finales de siglo, personalidades musicales como Joaquín Turina forjaron su vocación musical partiendo de este instrumento. Jugando con los botones de su primer acordeón, el niño Joaquín Turina descubrió su afición y comenzó en Sevilla sus estudios musicales.

Las zonas de España con mayor afición al acordeón a finales del siglo XIX fueron: Madrid, País Vasco, Cataluña, Aragón y Valencia.

El comienzo del siglo XX está marcado por el declive de algunos instrumentos, entre ellos el acordeón, debido en parte a que se realizan pianos más baratos debido a los progresos técnicos.

Pero se seguirá experimentando con nuevos modelos, con acordeones de mayor tamaño, aplicando nuevos mecanismos. Todo esto hace que el acordeón se mantenga vivo hasta nuestros días, superándose día a día hasta el punto de que en la actualidad representa sin duda alguna uno de los instrumentos más completos.

 

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