Alfonso VI la hizo sede
episcopal en 1074 y fundó una catedral románica, de la
que no quedan restos, el primitivo casco urbano resultaba insuficiente
ante el aumento de la población que estaba experimentando la
ciudad, que fue perdiendo su carácter defensivo a la vez que
se extendía sobrepasando la muralla.
Con el impulso del Camino
de Santiago, Burgos se convirtió en un enclave fundamental de
la ruta y llegaron a la ciudad aires culturales y artísticos
del Norte de Europa que hicieron que la ciudad experimentase un gran
crecimiento. Los peregrinos -franceses, alemanes, ingleses e italianos-
estaban deseando llegar a nuestra ciudad debido a la buena asistencia
que recibían, ya que Burgos disponía de más de
una treintena de hospitales.
Alfonso VII engrandeció
la ciudad con fundaciones de monasterios y hospitales.
En el siglo XIII la importancia
política de Burgos disminuyó algo, cuando los reyes prefirieron
residir en Valladolid, pero pasó a ocupar un papel comercial
muy importante como principal centro exportador de lana y sede del Consulado
de Burgos, una de las fundamentales instituciones comerciales de la
Europa medieval.
Una muestra del rápido
crecimiento fue el derribo de la catedral románica y el comienzo
de la construcción de la nueva catedral gótica. Con el
apoyo del rey Fernando III y del obispo Mauricio en 1221 se comenzó
a edificar un templo que hoy es Patrimonio de la Humanidad.
En los siglos posteriores,
los mercaderes burgaleses dominaron el comercio exterior castellano
con Inglaterra, Francia y Flandes.
En el siglo XV Burgos
logra alcanzar una gran prosperidad debida al comercio y logró
modificar la estructura de la ciudad, que se fue extendiendo.
Una serie de factores,
tales como guerras, traslado de la Corte a Madrid, pestes, hambres y
cambios en el comercio con el descubrimiento de América, hacen
que Burgos entre en decadencia a final del siglo XVI y parte del XVII,
con lo cual la ciudad no prospera.
Con la llegada de la
Ilustración y la política reformista de los Borbones en
el siglo XVIII, Burgos comienza a superar la crisis. Comienzan así
una serie de proyectos que van a transformar a Burgos: se derriban las
murallas, se realizan paseos y se construye el Ayuntamiento.
En el siglo XIX se confirma
la remodelación de la ciudad. Burgos se convierte en capital
de provincia y es un centro militar y religioso importante. Así
se favorece el desarrollo de una burguesía comercial y administrativa.
Ya en el siglo XX, se
produce un aumento en la producción económica e industrial
que ha marcado un desarrollo social y urbano de la moderna ciudad de
Burgos.
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